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¿Cómo enseñar canciones de oído a tu coro?

Jame Day·

Si estás aquí quizás eres el director de un coro amateur. Acabas de decidir el repertorio pero las canciones están en forma de partitura... ¡y la partitura tiene notas, algo que tus cantantes no saben leer!. Seguramente te preguntas: Bien, y para enseñarles esta partitura, ¿qué puedo hacer?

Aunque puede llevar mucho tiempo, a veces incluso ser frustrante, es posible enseñar canciones de oído a los cantantes de un coro amateur. Lo más importante es recordar que lleva tiempo, así que si es tu caso nuestro primer consejo es: ¡ten paciencia!

En este artículo te daremos algunos consejos para saber cómo enseñar canciones de oído a los cantantes de tu coro amateur.

Orígenes auditivos

No debemos olvidar que el canto es la primera manifestación musical de la humanidad. Comenzó como una herramienta para imitar a la naturaleza, y con el paso del tiempo acabó utilizándose para expresar la alegría y el dolor, para acompañar el trabajo y la devoción e incluso para ayudar a la curación.

La voz es la herramienta que nos ha permitido comunicarnos mucho antes de que se inventara la escritura y la notación. Cantar es una actividad natural, que hemos aprendido de manera intuitiva y que cualquiera puede realizar en cualquier momento, tenga o no conocimientos musicales.

En las primeras civilizaciones todas las culturas eran orales. Toda información se transmitía a través del boca a boca. Desde su nacimiento, los bebés estaban expuestos a las mismas canciones una y otra vez. Se familiarizaban con el sentimiento y el contexto en que se utilizaban las canciones mucho antes de entender la letra o recordar las melodías y progresivamente se involucraban en su canto hasta hacerlas suyas. Pero no solo ocurría con el canto, también con cualquier otro tipo de conocimiento.

Era un aprendizaje memorístico por repetición, un proceso muy natural, pero muy largo. ¡Imagina lo difícil que sería aprender todo lo que sabes de esta manera!

Cómo enseñar de oído

Para aquél que no sabe leer música siempre es un reto aprender una canción de oído, ya que no tiene una referencia visual con la que apoyar el recuerdo. Es similar a aprender las tablas de multiplicar: no hay más secreto que recurrir a la repetición. Por ello, se debe procurar que este proceso sea lo más agradable posible, claro, preciso y exacto, manteniendo al mismo tiempo una atmósfera de concentración, relajación y diversión.

Imaginemos que en tu ensayo vas a enseñar una canción por voces, es decir, con diferentes armonías, y que va a ser sin acompañamiento musical ni piano. Las siguientes indicaciones serán suponiendo que el coro al que nos dirigimos es un coro amateur sin conocimientos musicales que pueden encontrar problemas en la afinación y en el recuerdo de sus melodías.

  1. Las notas de salida

Antes de empezar a enseñar una canción, asegúrate de que el arreglo está dentro del rango vocal del grupo al que vas a enseñarla. A continuación, asegúrate de que cada voz tiene muy claras las notas iniciales. No hay nada peor que dejar a nuestros cantantes a la aventura y que comiencen titubeantes sin saber si están o no en el tono. Por ello, como director es muy importante que tengas claro cómo vas a dar las notas iniciales. Para ello te puede resultar de gran utilidad contar con un teclado o un diapasón.

  1. ¿Quién empieza?

Una canción puede tener cuatro o más partes. ¿Cuál es la mejor parte para empezar? Solemos pensar que lo mejor es comenzar por la voz que lleva la melodía (que por lo general es la voz más aguda), pero no siempre es así. A menudo, escuchar como primera voz la voz del bajo es muy útil, ya que fija las armonías y/o el ritmo de la canción.

  1. La técnica del eco

Es la mejor técnica para enseñar una canción de manera auditiva. El director canta una línea y el coro la devuelve en forma de eco. Si estás buscando repertorio, puedes tener en cuenta que las canciones más fáciles de enseñar son aquellas que repiten la misma melodía y solo van cambiando la letra. Muchas canciones populares encajan en esta categoría.

Algo muy importante como director, es que tengas presente que deberás cantar solo delante de un grupo de personas. Es algo a lo que tendrás que acostumbrarte, ya que tendrás que mostrar seguridad y precisión mientras cantas las melodías. Es algo que se consigue con el tiempo, así que si estás nervioso, empieza con canciones fáciles.

  1. Dividir la canción en pequeños trozos

Una de las peores cosas que puedes hacer es enseñar toda la canción a una voz de una sola vez, especialmente si es una canción bastante larga. Con esto solo conseguirás que las otras voces se aburran, pierdan la concentración y, lo que es peor, tengan la melodía de la voz que está ensayando tan arraigada en la cabeza que, a la hora de aprender su propia parte, se confundan.

Lo ideal es que dividas la canción en trozos cortos y fácilmente memorizables. A veces es bastante obvio dónde están estos trozos, ya que suelen coincidir con los puntos de reposo (cadencias) y de respiración. Sin embargo, otras veces no hay una pausa evidente, por lo que es posible que no te detengas en una pausa natural, sino en medio de una melodía. En este caso, es muy recomendable solapar trozos, es decir, comenzar las nuevas secciones retomando las últimas notas del trozo anterior, de manera que siempre quede clara la unión.

Además, si ensayas con trozos pequeños podrás añadir las armonías en muy poco tiempo consiguiendo que la gente comience rápidamente a sentirse parte de la canción (uno de los aspectos más satisfactorios de hacer música en conjunto). Con trozos breves, las voces que no cantan no se aburrirán, y los que ensayan no se cansarán de repetir en exceso. La gente se familiarizará más rápidamente con la naturaleza de las armonías, y todo irá mucho más fluido.

Si necesariamente tienes que enseñar un trozo bastante largo, puedes pedir que las otras partes tarareen su propia armonía en voz baja al mismo tiempo o, si aún no has llegado a su parte, que digan la letra en voz baja para familiarizarse con cómo encaja. Esto evitará que comiencen a charlar entre ellos o desconecten por aburrimiento.

  1. Utilizar los gestos

Tal y como defendía Gardner en su teoría de las inteligencias múltiples, no todo el mundo aprende de la misma manera. Nos hemos convertido en una cultura muy audiovisual y la gente está cada vez menos acostumbrada a retener a través de un único sentido. Por ello, puede resultar muy útil acompañar tu propio canto con algún tipo de ayuda visual (¡y no, no necesitas una partitura!).

La ayuda más sencilla son las señales de mano. Con ella puedes anticipar lo que va a hacer la melodía, de manera que los cantantes sepan cuándo el tono de la melodía sube y baja. Es muy recomendable exagerar los gestos, por ejemplo, si quieres indicar un gran salto en las notas, indícalo dando levantando la mano muy alto, o si quieres indicar un intervalo muy pequeño (por ejemplo un semitono) inclina ligeramente la mano para mostrar que las notas están muy juntas. Lo mismo sucede con los matices (puedes expresar una intensidad forte abriendo los brazos, o una intensidad piano juntando las manos). Realmente puedes traducir casi cualquier código musical en gestos. Si no lo conoces, el método Kodály te puede ser de gran ayuda, pues va un paso más allá y asigna una posición de la mano a cada nota de la escala musical.

Crea tu propio código de gestos y asegúrate de enseñarlos a tus cantantes. Te facilitará a la hora de enseñarles cualquier canción nueva ya que memorizarán, además de la melodía, la coreografía de tus gestos.

  1. Enseñar la letra

Tal y como hemos dicho anteriormente, la técnica del ensayo en eco puede ser muy efectiva para canciones sencillas donde la melodía se repite y tan solo cambia la letra. En este tipo de canciones la letra no suele ser compleja y, en cualquier caso, tú las cantas primero y todos los demás las repiten. Sin embargo, ¿qué podemos hacer si una canción tiene mucha letra o esta es muy complicada?

Una opción es poner la letra en formato grande en la pared (por ejemplo, con un proyector). Esto ayuda a que los miembros de tu coro miren hacia arriba y puedan seguir tus indicaciones, ya que si se reparten las letras de las canciones de manera individual se corre el riesgo de que todo el mundo acabe pegando la cabeza al papel y deje de prestar atención a tus gestos.

Si la canción tiene muchas estrofas puedes recurrir a enseñar en el mismo ensayo la primera estrofa de cada verso. Es decir, no comenzar desde el principio e ir avanzando hasta el final, sino enseñar el primer verso de cada estrofa, e ir avanzando simultáneamente por las diferentes partes de la canción.

  1. Repite, repite y repite

Mucha gente cree el falso mito de que un músico o cantante profesional puede aprender una canción con solo escucharla una vez. Sin embargo, la constancia y la paciencia son dos cualidades que un músico debe asumir como propias si quiere hacer carrera. Como hemos mencionado al principio, con estos consejos tratamos de reducir los plazos de un proceso repetitivo, sin embargo, nadie está exento de la repetición, ni músicos amateur ni profesionales.

Es importante que tengas claro este principio, y que los integrantes de tu coro también. Seguramente escucharás más de un comentario de alguno de los integrantes lamentando no saber leer música, o sintiéndose muy torpe por no recordar la melodía. Hazles ver que es algo completamente normal, y que la constancia es la única vía para cualquier músico.

Para que nuestros cantantes no se aburran de tanto repetir, podemos hacer diferentes versiones de las piezas: probarla más rápida o más lenta, hacerla en un estilo operístico, añadirle una coreografía, interpretar la letra, etc. También es fundamental darle las pistas de audio a los cantantes para que las puedan reproducir en bucle en su casa, en el coche o donde quiera que vayan. ¡Cuantas más formas ofrezcamos de explorar la canción, más probabilidades habrá de que se quede grabada en su mente!

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